viernes, 10 de febrero de 2017

Centroamérica ante Trump

   Remesas, comercio, inversión y medio ambiente. Estos son los puntos débiles de América Central frente a una potencial ofensiva del gobierno Trump, según un centro de estudios independiente.
   El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), con sede en Guatemala, examinó los potenciales “canales de transmisión” a Centroamérica de algunos de los giros radicales que ya se ven en la Casa Blanca.
   El Icefi considera posible que el conjunto de la política migratoria desemboque en una caída de las remesas.
   El flanco más sensible es el Triángulo Norte: Honduras, con el 5 por ciento del total de envíos externos para la región, que le representa el 18.1 por ciento de su PIB, para 2015; El Salvador (13.18 y 16.5) y Guatemala (8.36 y 9.9).
   Luego el reporte apunta los signos de interrogación hacia el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-CAFTA), negociado y ratificado en la década pasada, bajo el gobierno de George W. Bush.
   La declarada oposición de Trump a todos los tratados podría llevarse a este, que recogió los beneficios de acceso al mercado del norte de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), de 1983.
   El Icefi advierte que, a pesar del Tratado, han caído las exportaciones de la región a Estados Unidos como porcentaje del PIB, con la excepción salvadoreña. 
   Mayores restricciones desde Estados Unidos al comercio de la región pueden tumbar más aún el flujo.
   El Icefi no lo dice, pero durante su negociación, el DR-CAFTA fue blanco de intensas críticas en el área.
    Hubo una intensa agitación social en los países involucrados, incluso en Estados Unidos. Allá se temia una pérdida de empleos. En el istmo se impugnaba un acuerdo que daba trato igual a empresas muy desiguales.

Manifestación contra el DR-CAFTA en San José, Costa Rica, en 2006. Foto www.ticotimes.net

   En cualquier caso, la eventual desaparición del Tratado, aún con sus desventajas, deja abierta la cuestión del futuro comercial centroamericano con el mercado del norte y en general la del sector externo de la zona.
   Otro foco de atención del Icefi es la inversión directa estadunidense, que según la evaluación del mismo centro, como porcentaje del PIB aumentó en Nicaragua, y levemente en El Salvador y Panamá, se estancó en Costa Rica y cayó en Guatemala y Honduras.
   “Medidas drásticas de retiro de capital estadounidense como las que ya se están operando en México”, dice el Instituto, impactarían en el crecimiento y el desarrollo de la región, en particular en los países en los que ya se ha reducido la llegada de recursos.
   Por último, el Icefi recuerda que Trump sencillamente está convencido de que no existe el cambio climático. 
   Es una alerta para Centroamérica, “una de las regiones más vulnerables” a los efectos del fenómeno.
   El Icefi concluye que el modelo de exportación e inversión extranjera directa como motores del crecimiento ha mostrado en Centroamérica ineficiencia para resolver problemas estructurales. 

   Plantea una revisión de ese modelo y una urgente discusión de alternativas “ante los nuevos desafíos que plantean los cambios en el país del norte”.

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