lunes, 5 de enero de 2026

La “normalización” de Venezuela



  Lejos de las imágenes clásicas de los golpes militares en América Latina, en Venezuela no hay rebelión ni fractura de las fuerzas armadas ni tropas de ocupación en las calles. El gobierno no se ha derrumbado, ni hay ministros pidiendo asilo en embajadas. 

  Por el contrario, el Tribunal Supremo de Justicia designó “encargada” de la Presidencia a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, hermana del líder del congreso, Jorge Rodríguez. Este lunes se instaló la Asamblea Nacional en su nueva composición.

  Están en sus cargos el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello; el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; el comandante Estratégico Operacional, Domingo Antonio Hernández Lárez y su hermano, Johan Alexander Hernández Lárez, comandante del Ejército. Todos nombrados por Nicolás Maduro, todos provenientes del mismo régimen. 

  La vicepresidenta a cargo encabezó el domingo 4 un Consejo de Ministros, en el que invitó a Estados Unidos “a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y (que) fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.


Delcy Rodríguez preside un Consejo de Ministros en Caracas, el 4 de enero de 2026. Foto AVN


  En un mensaje junto a su plana mayor, también el domingo, Padrino ofreció lealtad a Delcy Rodríguez y llamó a la población a reanudar actividades ordinarias. Los hechos indican que se inicia una “normalización” del país cuyos perfiles son confusos.




Mensaje del ministro de Defensa de Venezuela el 4 de enero de 2025. Imagen tomada de la transmisión en vivo


  Tan confusos que, en sólo 24 horas, Washington balbuceaba contradicciones. “Gobernará” Venezuela bajo la “dirección” de Marco Rubio y Peter Hegseth, dijo Trump en su conferencia de prensa el sábado 3.

  Pero Rubio dijo el domingo a CBS que en realidad hay una “cuarentena” petrolera, por la cual Estados Unidos permite o no el tránsito de buques, hasta que haya “cambios” que le parezcan favorables. Es el “tipo de control” del que habló Trump, aseguró el secretario de Estado.

  Y sobre la actual dirigencia venezolana opinó: “Vamos a hacer nuestras evaluaciones de las personas (…) basándonos en lo que hacen, no en lo que dicen públicamente mientras tanto. No en lo que han hecho en el pasado en muchos casos, sino en lo que harán de ahora en adelante”.

  Una causa visible de este desarrollo es el debate, que ya lleva meses en Estados Unidos, sobre si ha sido legal o no la incursión militar en el Caribe, las ejecuciones extrajudiciales en el mar y ahora el ataque a Venezuela, todo lo cual ha ocurrido sin autorización del Congreso.

  En la polémica resurgen las desastrosas secuelas de intervenciones estadunidenses recientes como en Afganistán, Irak y Libia y, desde luego, los intentos consumados o no de derrocamiento de gobiernos latinoamericanos.

  Un tercer punto es la acusación contra Maduro, base de todo el conflicto. Los últimos informes de la agencia antidrogas (DEA) y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) excluyen a Venezuela como fuente relevante de tráfico y la ubican como zona menor de tránsito de cocaína hacia Europa.

  Parte de la discusión es el perdón que Trump concedió al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, convicto por tribunales estadunidenses de una vasta operación de trasiego de coca hacia Estados Unidos durante su mandato (2014-2022). 

  Trump dice que escuchó a sus asesores. Rubio dice que no estuvo en las discusiones. Ahora no hay quien saque la cara por esa decisión.

  Pero quizás Washington haya optado por tratar con el madurismo también por otras causas. Venezuela lleva un cuarto de siglo de adaptación de su industria petrolera a circunstancias excepcionales: el paro petrolero de 2002, la salida  masiva de especialistas, las sanciones de la primera era Trump, el despojo de Citgo, la asfixia financiera de PDVSA y el papel de Juan Guaidó en estos dos movimientos y las sanciones de la segunda era Trump.

  La industria petrolera venezolana sobrevivió siempre con salidas adaptadas a las turbulencias. En la última etapa rozó el millón de barriles diarios con un entramado de exportaciones también sui generis mediante la “flota oscura”, trasiegos en alta mar, una danza de banderas de conveniencia, intermediarios asiáticos y destinos en China. Todo con precios brutalmente castigados.  

  Una causa más de las decisiones de Trump quizá sea el conglomerado de fuerzas irregulares armadas en la frontera con Colombia y el sur de Venezuela, con controles territoriales e intereses propios. Ni la operación petrolera ni la contención de ese polvorín están al alcance de poderes que desconozcan el terreno. Y una incursión militar en mayor escala desbordaría el debate interno.

sábado, 3 de enero de 2026

Trump habla en Venezuela para el mundo



  Era difícil escoger una imagen más simbólica: horas antes de quedar en poder de Estados Unidos, Nicolás Maduro recibió en el Palacio de Miraflores a Liu Xiaoqi, enviado especial de China para América Latina.



Liu Xiaoqi, enviado especial de China para América Latina y Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores, el 2 de enero de 2026. Foto Prensa Presidencial



  Hasta ahora China era el principal comprador de petróleo venezolano. Hacía meses que ambos gobiernos se identificaban como “socios estratégicos a toda prueba”, pero hace meses, también, era visible que la alianza no llegaba a la defensa común.

  Trump se ha interesado en el hemisferio occidental, después de décadas de que sus antecesores tomaron distancia. Pone en práctica su nueva Estrategia de Seguridad Nacional. Ha logrado sembrar obstáculos a China por la vía comercial (México), las presiones (Panamá) y la fuerza (Venezuela).

  Con base en la Doctrina Monroe, dice el llamado “Corolario Trump”, Estados Unidos restablecerá su “preeminencia” en el hemisferio occidental para proteger “nuestro acceso a zonas geográficas clave a lo largo de la región” y “negaremos a los competidores no-hemisféricos la opción de ubicar fuerzas u otras capacidades amenazadoras o tomar el control estratégico de bienes vitales en nuestro hemisferio” 

  La consecuencia más notable de inmediato es que el mundo observa, sin capacidad de reacción, el regreso de las amenazas en las relaciones internacionales, el uso ilegal de la fuerza y la intervención directa en un país para cambiar el régimen. Para peor, la víctima es un personaje con escaso respaldo internacional, que ejercía un poder ilegítimo. 

  Si un nuevo reparto del mundo arranca en esta forma, ¿China se sentirá mejor situada para atacar a Taiwán? ¿Rusia entenderá que Ucrania es la moneda de cambio?

  A diferencia de antecedentes en América Latina, no hay un golpe militar interno ni una invasión, sino una fórmula que Trump dibujó en su mensaje de este sábado: “cooperación” con los restos del madurismo, no ocupación militar y “dirección” desde Washington.



Conferencia de prensa de Donald Trump sobre Venezuela. Imagen tomada de la transmisión en vivo

 

  Relató que hubo alguna resistencia y combate, al parecer en un refugio dentro del Fuerte Tiuna, el bastión militar en el oeste de Caracas. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general John Dan Caine, confirmó lo que era evidente desde que se conoció la incursión de esta madrugada: que Estados Unidos tenía una copiosa recolección de inteligencia, hasta el milímetro, del entorno de Maduro.

  Hay señales, entonces, de que en la cúpula del madurismo ha habido alguna colaboración con los invasores. 

  Trump desiste de una ocupación a gran escala. Para una aventura así  hay resistencia en la cúpula castrense y en el ultranacionalismo MAGA en Estados Unidos. 

  Además está la dimensión del territorio venezolano, la estructura de un poder con fuerte componente militar y las zonas altamente armadas y violentas en la frontera con Colombia y las rutas de contrabando de minerales en el sur y el este, con focos de poder local que tienen mucho que defender. 

  Por ahora Trump tiene una carta de triunfo que mostrar y explotar dentro de su país. Hacia el exterior tiene un factor disuasivo: negociar en condiciones extremas.

   

  

   

  


  

  

    

   

  

jueves, 27 de noviembre de 2025

Honduras: el conflicto que viene

 




  La preparación de las elecciones generales del domingo 30 de noviembre en Honduras quedó en las últimas semanas en medio de una polémica que puede abrir una nueva disputa hemisférica.

  Críticas y defensas de la legitimidad del proceso saltaron las fronteras y llevaron a un intenso movimiento diplomático, propio de la Guerra Fría.

  El 20 de noviembre hablaron el canciller hondureño, Javier Bu Soto y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin.

  El martes 25 sesionó en forma extraordinaria el Consejo Permanente de la OEA, al que acudieron el vicecanciller hondureño Gerardo Torres y el subsecretario de Estado estadunidense, Christopher Landau. Casi al mismo tiempo, en México, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió a su colega hondureña, Xiomara Castro.



Las presidentas de Honduras, Xiomara Castro y de México, Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México, el 25 de noviembre de 2025. Foto Gobierno de México



  Hay dos focos de atención: el alineamiento internacional que derivará de las urnas y la extrema crispación política interna, que invadió a los órganos arbitrales del país centroamericano.

  Con cinco candidatos presidenciales, la contienda se reduce a tres. Los comicios pueden determinar si continúa al mando la corriente del ex presidente Manuel Zelaya (2006-2009) y de su esposa, la actual mandataria, representada por la candidata Rixi Moncada, del Partido Libertad y Refundación (Libre).

  Un triunfo de alguno de los principales opositores, el ex presentador de televisión Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), antiguo aliado de Castro, o el empresario Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional (PN), equivaldría a un nuevo movimiento en la balanza latinoamericana.






  Si cae el zelayismo, Cuba, Nicaragua y Venezuela perderían otro aliado, después de Bolivia y San Vicente y las Granadinas, igual que, en proporción distinta, Colombia y México. Así se fortalecería el bloque regional más cercano a Estados Unidos.

  Las encuestas conocidas muestran resultados dispares y hasta empates técnicos, lo que agrega incertidumbre.


La OEA 


  En sendos comunicados, el 30 de octubre y el 4 de noviembre , la Misión de Observación Electoral de la OEA expresó “profunda preocupación” por el impacto de las disputas internas y las presiones externas sobre las instituciones arbitrales. Llamó a evitar la hostilidad oficial contra funcionarios electorales y a cesar las imparables declaraciones que “generan incertidumbre y desestabilizan el proceso”.

  Durante el Consejo Permanente, la mayor parte de los países del hemisferio tomó como referencia las observaciones de la Misión. Fueron los documentos más citados. 

  La mayoría exhortó a las autoridades comiciales a que demuestren en la práctica su solvencia y garanticen con autonomía, libres de interferencias oficiales, la transparencia y legalidad de las votaciones. Es decir, espera la prueba de los hechos.

  La demanda principal se traduce en independencia y profesionalismo del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo Electoral (TSE), integrados con cuotas partidarias, y que están sumidos en una espiral de crispación,  en la cual la palabra “fraude” vuela de lado a lado.

  Estados Unidos expuso un acentuado interés, primero, al promover la convocatoria al Consejo (con Argentina, Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador y Paraguay). Luego, al enviar a un delegado de alto nivel, el subsecretario de Estado Christopher Landau.

  El delegado de Washington dijo que hay “un momento crítico para la democracia” en Honduras y demandó “compromisos” de los responsables hondureños para garantizar elecciones libres y transparentes.

  El miércoles 26 el presidente Donald Trump abrió sus cartas: pidió votar por Asfura, descartó como opción a Nasralla (“no es un socio creíble para la libertad”) y advirtió que no va a cooperar con Moncada, si llegara el caso.

  En el Consejo Permanente de la OEA, una minoría se acercó a la demanda estadunidense de “compromisos” (Argentina, Ecuador, Paraguay). El gobierno de Castro tuvo apoyos abiertos (Colombia) y velados (México).



El vicecanciller hondureño Gerardo Torres, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el 25 de noviembre de 2025.  


La disputa


  Entre los extremos que sacuden el ambiente hay dos casos. En uno, la fiscalía general informó que investiga un intento de fraude, del que responsabiliza a un diputado opositor, una consejera del CNE y un militar. En otro, el general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, dijo que los militares pedirán al CNE copias de las actas electorales para resguardarlas.

  Ambos episodios han disparado las mayores entre las numerosas suspicacias sobre la transparencia y legalidad de los comicios. 

  El clima de sospecha ha llegado al momento y la forma en que aparecerá la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares y las condiciones para que alguna candidatura proclame victoria. Es una disputa del minuto a minuto de la jornada electoral.

  Una candidatura claramente triunfadora, sin reclamos de fondo,  puede garantizar una transición estable. Pero un hueco en esa fórmula puede mover o endurecer las posiciones hemisféricas y abrir una nueva disputa poselectoral, como la que sucedió a los comicios en Venezuela de 2024.

  Hay un escenario peor. Si el CNE no logra declarar resultados certeros, el nuevo presidente puede ser proclamado por el Congreso que, sin embargo, está en receso hasta el 20 de enero. En su lugar hay una Comisión Permanente, de mayoría oficialista. Una bomba de tiempo.



Sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el 25 de noviembre de 2025. Tomado de la cuenta de la OEA en Youtube

martes, 18 de noviembre de 2025

Franco: la noticia que no pudo ser en México

 


  Francisco Franco muere en Madrid en la madrugada del sábado 20 de noviembre de 1975, pero los diarios mexicanos no pueden publicar la noticia. 

  Con siete horas de diferencia, en México apenas termina el viernes 19. Las redacciones deberían estar entonces trepidando con la edición del día siguiente, pero esa noche son salas oscuras y vacías. 

  El 20 de noviembre, aniversario de la Revolución Mexicana, feriado obligatorio, no se publicará ningún periódico, según la costumbre de la época.

  Una noticia y sus materiales de contexto, preparados durante semanas, tienen que esperar un día más. México se entera por los informativos de radio y televisión.




Portada de El Día del 21 de noviembre de 1975. Consultado en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda, Ciudad de México  



  Fue distinto con el último acto sanguinario del dictador, en septiembre de ese mismo año. Consejos de guerra sumarísimos dictan once sentencias de muerte contra miembros de grupos armados. El gobierno indulta sólo a seis. Franco desoye el clamor mundial de clemencia, incluso de su hermano Nicolás, de la jerarquía católica española y del Papa Paulo VI.

  Ya otra ejecución había horrorizado al mundo: la del también militante Salvador Puig Antich, el 2 de marzo de 1974. Igual que el condenado por delitos comunes Heinz Chez, murió por garrote vil, una macabra herramienta de origen medieval que trituraba huesos y vértebras del cuello.

  Cuando transcurren los juicios de 1975, entre los directivos de los diarios mexicanos hay alguien que conoce y sigue la actualidad española al milímetro: el subdirector de El Día, Jorge Aymamí Puig, catalán exiliado, hijo de un veterano de la República. 

  Ha contratado a un corresponsal que se mueve en la semi-clandestinidad, firma con el seudónimo de Mario Zapata y envía sus textos por correo. Era el periodista, tabién republicano, después emigrado a México, Antonio Pérez García.

  Aymamí cavila durante días a medida que se perfila un desenlace fatal. Conversa con directivos y redactores, para escoger las palabras exactas que resuman el momento. Se decide por un titular: “Asco mundial”.

  La sentencia de muerte por fusilamiento se cumple en Burgos, Barcelona y Hoyo de Manzanares (Madrid), en la mañana del sábado 27 de septiembre. Todavía es madrugada en México.

  La noticia aparece primero en los vespertinos de la capital mexicana. La frase escogida para El Día se la lleva su propio diario de la tarde, Crucero. 

  México no tiene relaciones diplomáticas con España. Al contrario, reconoce a una simbólica embajada de la República.

  Pero el presidente Luis Echeverría rompe los escasos vínculos bilaterales con Madrid. Cancela todos los vuelos entre ambos países, cierra la oficina comercial española y la agencia de noticias EFE. Pide que el régimen de Franco sea expulsado de la ONU.

  Cuando en octubre Franco enferma de gripa, a sus 82 años, las redacciones mexicanas, como las de muchas partes del mundo, entran en alerta.


Prensa, censura y estruendo


  El cardiólogo José Luis Palma Gámiz era el más joven del equipo médico. En su testimonio (El paciente de El Pardo, Ed Rey Lear, Madrid, 2004), revela conflictos subyacentes en la larga agonía del caudillo:

  “El miedo al futuro de la clase política del franquismo terminó inoculando y traduciéndose en otro miedo: el temor al presente implacable que cada uno de los médicos que atendían a Franco sentía en su interior, ante la sola idea de que fuera a él a quien se le muriera el general.

  “Sólo el miedo es capaz de explicar, nunca de justificar, el silencio que se impuso a los médicos que atendieron a Franco desde los primeros días de su enfermedad”.

  El propio Franco se negaba a difundir su estado de salud, recuerda Palma. Pero sus colegas de especialidad alegaban que el jefe de Estado podía morir en cualquier momento. “No estábamos dispuestos a hacernos cómplices de los oscuros intereses de algunos, ocultando por más días lo que tenía que ser del conocimiento general”.

  Por fin hay un parte del equipo médico y luego otros, eso sí, rebuscados y cuidadosos hasta el extremo. Enmedio de guardias de 24 horas, la agencia española Europa Press y la France Presse tienen fuentes que les permiten estar en punta en la cobertura de prensa.

  Palma confirma que fue el yerno de Franco, Cristóbal Martínez-Bordiú, el autor de las fotos que cimbraron a España y recorrieron el mundo, nueve años después. Las que mostraron al que fuera el implacable jefe de un régimen dictatorial convertido en poco menos que un cadáver, intubado, rodeado de sondas y aparatos. Las fotos que provocaron una amplia polémica en la prensa, como acaba de registrar la Televisión Española.



Portada de La Revista, con la imagen de Franco en agonía, publicada en octubre de 1984


  Al final de una larga lista de ataques que estremecen durante semanas ese organismo colapsado, Franco está muerto a las 2:40, recuerda el cardiólogo. 

  A las 4:58 circula un breve pero contundente despacho de Europa Press: “Franco ha muerto”. Queda registrada como hora de la muerte las 5:25. A las 10 de la mañana el jefe de gobierno, Carlos Arias Navarro, hace el anuncio oficial.

  En México, Aymamí ha cavilado de nuevo durante semanas para escoger el titular y la imagen que llevará la portada de El Día cuando llegue el momento.

  Se inclina por el futuro: "Democracia, clama España tras la muerte del dictador". Y escoge de síntesis histórica una imagen: el encuentro con Hitler en la localidad francesa de Hendaya, fronteriza con España, el 23 de octubre de 1940. Un Franco sonriente levanta el brazo derecho, en el saludo nazi. 



Dossier sobre Franco en El Día de México, 21 de noviembre de 1975. Consultado en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda, Ciudad de México



lunes, 13 de octubre de 2025

Venezuela más allá del Nobel



  En la crisis con epicentro en Venezuela pueden apreciarse tres componentes: el vacío de legitimidad del régimen, el foco de tensión abierto por Estados Unidos y el alineamiento progresivo de Nicolás Maduro con China.

  Los tres se influyen y, según las circunstancias, uno se sobrepone a los demás.

  Bajo presión interna y externa, Maduro aceptó sucesivamente en 2023, en Qatar y Barbados, sendos acuerdos con Estados Unidos y con la oposición para realizar elecciones generales con garantías para todos los actores y aliviar la presión estadunidense.



Nicolás Maduro durante ejercicios militares en Venezuela. Imagen tomada de la cuenta de Nicolás Maduro en Telegram


  Pero el régimen inhabilitó a la candidata presidencial María Corina Machado y luego a su sucesora, Corina Yoris. Más de dos años después no hay resultados oficiales de los comicios de parte de la autoridad pertinente, el Consejo Nacional Electoral. 

  La oposición exhibió copias de actas según las cuales ganó su candidato Edmundo González, pero Maduro tomó el control del régimen en enero de 2025. 

  Casi dos meses después del despliegue naval frente a las costas venezolanas, la tensión no ha hecho más que escalar. La ofensiva de Donald Trump es un regreso a la diplomacia de las cañoneras del siglo XIX: al menos ocho buques de guerra, un submarino, cerca de 10 mil efectivos en la zona y civiles no combatientes muertos sin base legal alguna. La reacción venezolana incluye la alerta en las fuerzas armadas y emplazamientos en la zona costera y centros estratégicos.




Diosdado Cabello, ministro del Interior, pasa revista a tropas venezolanas en octubre de 2025. Foto tomada de la cuenta de Telegram de Nicolás Maduro


The New York Times informó que Trump ordenó a su enviado especial, Richard Grenell, que dejara de negociar con Maduro.

  El diplomático había logrado a principios del año la liberación de estadunidenses presos en Venezuela y la recepción de migrantes deportados, a cambio de presos venezolanos recluidos en El Salvador y una nueva licencia para la petrolera Chevron en el país sudamericano. 

  Si en los últimos meses Washington mantenía abiertas dos vías hacia Caracas, ahora la opción pragmática se debilita y cede el paso a la mano dura.

  La exposición de fuerza contrasta con el más reciente informe de la agencia estadunidense antidrogas (DEA), de 2024. En ninguna parte aparece Venezuela ni el supuesto Cártel de los Soles, presunto objetivo de la movilización en el Caribe.

  El Informe Mundial sobre Drogas 2024 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) tampoco cita a Venezuela como un país relevante, aunque sí de tránsito. Pero señala al corredor del Pacífico, no al Caribe, como la principal ruta de la cocaína desde Sudamérica a Estados Unidos.

  La presión estadunidense, que se endureció desde el primer gobierno de Trump, ha llevado a Maduro a buscar opciones de sobrevivencia, entre ellas China.

  La Franja y la Ruta tienen significativos enclaves en Sudamérica: el puerto Chancay, en Perú; la Estación del Espacio Lejano, en Argentina o los campos de paneles solares en Brasil.

  Apenas tomó posesión en su segundo mandato, Trump libró su primera batalla. Consiguió que Panamá renunciara a la Ruta de la Seda; que el fondo Black Rock comprara la mayoría de dos puertos, antes propiedad china, en los extremos del Canal y que el gobierno de José Raúl Mulino cancelara otros proyectos chinos.

  En los últimos dos años hubo un repunte de la relación política entre Caracas y Pekín. Maduro y Xi Jinping se han reunido dos veces en ese lapso. Los gobiernos firmaron el pacto que los chinos reservan para sus socios de más alto nivel (“Asociación Estratégica a Toda Prueba y Todo Tiempo”) y se multiplicaron las visitas mutuas. China reconoció de inmediato la proclamación de Maduro.

  La relación económica, que era modesta, creció en este último tramo. Hay señales de que buena parte de las exportaciones petroleras venezolanas, restringidas por las sanciones estadunidense, ahora van a China. Y de que una empresa china iniciará un gran proyecto de explotación en el lago Maracaibo. La bandera roja ondea en la mayor reserva petrolera del planeta.



  


                                               María Corina Machado. Foto Afp



  El Nobel a María Corina Machado tiene que verse dentro de este entramado. El premio es un respaldo simbólico que dispara la visibilidad de la dirigente opositora más influyente y con mejores resultados en la lucha civil en más de una década. Estimula a sus simpatizantes, que la siguen incluso con posiciones extremas, como su afinidad con Trump. 

  El comité noruego argumenta su fallo, entre otras causas, en que Machado "ha contribuido a la unión de la oposición en su país, se ha opuesto firmemente a la militarización de la sociedad venezolana y ha mantenido su apoyo constante a una transición pacífica hacia la democracia (...) ha demostrado que los instrumentos de la democracia son también instrumentos de la paz". 

  En contraste, Maduro ha perdido reconocimiento internacional, incluso en América Latina. Se ha vuelto un veterano en la violación de acuerdos. Dos de sus vecinos fronterizos, Guyana y Trinidad Tobago, son partidarios de una intervención estadunidense. Sus respaldos fuertes están en el otro extremo del mundo.

  Si hace semanas el despliegue estadunidense parecía un recurso disuasorio, hoy parece más una posibilidad de escalamiento, aunque no está claro hasta dónde. La pregunta es si a Trump le bastará con ahuyentar a China o también irá por el cambio de régimen.