jueves, 27 de noviembre de 2025

Honduras: el conflicto que viene

 




  La preparación de las elecciones generales del domingo 30 de noviembre en Honduras quedó en las últimas semanas en medio de una polémica que puede abrir una nueva disputa hemisférica.

  Críticas y defensas de la legitimidad del proceso saltaron las fronteras y llevaron a un intenso movimiento diplomático, propio de la Guerra Fría.

  El 20 de noviembre hablaron el canciller hondureño, Javier Bu Soto y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin.

  El martes 25 sesionó en forma extraordinaria el Consejo Permanente de la OEA, al que acudieron el vicecanciller hondureño Gerardo Torres y el subsecretario de Estado estadunidense, Christopher Landau. Casi al mismo tiempo, en México, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió a su colega hondureña, Xiomara Castro.



Las presidentas de Honduras, Xiomara Castro y de México, Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México, el 25 de noviembre de 2025. Foto Gobierno de México



  Hay dos focos de atención: el alineamiento internacional que derivará de las urnas y la extrema crispación política interna, que invadió a los órganos arbitrales del país centroamericano.

  Con cinco candidatos presidenciales, la contienda se reduce a tres. Los comicios pueden determinar si continúa al mando la corriente del ex presidente Manuel Zelaya (2006-2009) y de su esposa, la actual mandataria, representada por la candidata Rixi Moncada, del Partido Libertad y Refundación (Libre).

  Un triunfo de alguno de los principales opositores, el ex presentador de televisión Salvador Nasralla, del Partido Liberal (PL), antiguo aliado de Castro, o el empresario Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional (PN), equivaldría a un nuevo movimiento en la balanza latinoamericana.






  Si cae el zelayismo, Cuba, Nicaragua y Venezuela perderían otro aliado, después de Bolivia y San Vicente y las Granadinas, igual que, en proporción distinta, Colombia y México. Así se fortalecería el bloque regional más cercano a Estados Unidos.

  Las encuestas conocidas muestran resultados dispares y hasta empates técnicos, lo que agrega incertidumbre.


La OEA 


  En sendos comunicados, el 30 de octubre y el 4 de noviembre , la Misión de Observación Electoral de la OEA expresó “profunda preocupación” por el impacto de las disputas internas y las presiones externas sobre las instituciones arbitrales. Llamó a evitar la hostilidad oficial contra funcionarios electorales y a cesar las imparables declaraciones que “generan incertidumbre y desestabilizan el proceso”.

  Durante el Consejo Permanente, la mayor parte de los países del hemisferio tomó como referencia las observaciones de la Misión. Fueron los documentos más citados. 

  La mayoría exhortó a las autoridades comiciales a que demuestren en la práctica su solvencia y garanticen con autonomía, libres de interferencias oficiales, la transparencia y legalidad de las votaciones. Es decir, espera la prueba de los hechos.

  La demanda principal se traduce en independencia y profesionalismo del Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo Electoral (TSE), integrados con cuotas partidarias, y que están sumidos en una espiral de crispación,  en la cual la palabra “fraude” vuela de lado a lado.

  Estados Unidos expuso un acentuado interés, primero, al promover la convocatoria al Consejo (con Argentina, Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador y Paraguay). Luego, al enviar a un delegado de alto nivel, el subsecretario de Estado Christopher Landau.

  El delegado de Washington dijo que hay “un momento crítico para la democracia” en Honduras y demandó “compromisos” de los responsables hondureños para garantizar elecciones libres y transparentes.

  El miércoles 26 el presidente Donald Trump abrió sus cartas: pidió votar por Asfura, descartó como opción a Nasralla (“no es un socio creíble para la libertad”) y advirtió que no va a cooperar con Moncada, si llegara el caso.

  En el Consejo Permanente de la OEA, una minoría se acercó a la demanda estadunidense de “compromisos” (Argentina, Ecuador, Paraguay). El gobierno de Castro tuvo apoyos abiertos (Colombia) y velados (México).



El vicecanciller hondureño Gerardo Torres, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el 25 de noviembre de 2025.  


La disputa


  Entre los extremos que sacuden el ambiente hay dos casos. En uno, la fiscalía general informó que investiga un intento de fraude, del que responsabiliza a un diputado opositor, una consejera del CNE y un militar. En otro, el general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, dijo que los militares pedirán al CNE copias de las actas electorales para resguardarlas.

  Ambos episodios han disparado las mayores entre las numerosas suspicacias sobre la transparencia y legalidad de los comicios. 

  El clima de sospecha ha llegado al momento y la forma en que aparecerá la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares y las condiciones para que alguna candidatura proclame victoria. Es una disputa del minuto a minuto de la jornada electoral.

  Una candidatura claramente triunfadora, sin reclamos de fondo,  puede garantizar una transición estable. Pero un hueco en esa fórmula puede mover o endurecer las posiciones hemisféricas y abrir una nueva disputa poselectoral, como la que sucedió a los comicios en Venezuela de 2024.

  Hay un escenario peor. Si el CNE no logra declarar resultados certeros, el nuevo presidente puede ser proclamado por el Congreso que, sin embargo, está en receso hasta el 20 de enero. En su lugar hay una Comisión Permanente, de mayoría oficialista. Una bomba de tiempo.



Sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA, el 25 de noviembre de 2025. Tomado de la cuenta de la OEA en Youtube

martes, 18 de noviembre de 2025

Franco: la noticia que no pudo ser en México

 


  Francisco Franco muere en Madrid en la madrugada del sábado 20 de noviembre de 1975, pero los diarios mexicanos no pueden publicar la noticia. 

  Con siete horas de diferencia, en México apenas termina el viernes 19. Las redacciones deberían estar entonces trepidando con la edición del día siguiente, pero esa noche son salas oscuras y vacías. 

  El 20 de noviembre, aniversario de la Revolución Mexicana, feriado obligatorio, no se publicará ningún periódico, según la costumbre de la época.

  Una noticia y sus materiales de contexto, preparados durante semanas, tienen que esperar un día más. México se entera por los informativos de radio y televisión.




Portada de El Día del 21 de noviembre de 1975. Consultado en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda, Ciudad de México  



  Fue distinto con el último acto sanguinario del dictador, en septiembre de ese mismo año. Consejos de guerra sumarísimos dictan once sentencias de muerte contra miembros de grupos armados. El gobierno indulta sólo a seis. Franco desoye el clamor mundial de clemencia, incluso de su hermano Nicolás, de la jerarquía católica española y del Papa Paulo VI.

  Ya otra ejecución había horrorizado al mundo: la del también militante Salvador Puig Antich, el 2 de marzo de 1974. Igual que el condenado por delitos comunes Heinz Chez, murió por garrote vil, una macabra herramienta de origen medieval que trituraba huesos y vértebras del cuello.

  Cuando transcurren los juicios de 1975, entre los directivos de los diarios mexicanos hay alguien que conoce y sigue la actualidad española al milímetro: el subdirector de El Día, Jorge Aymamí Puig, catalán exiliado, hijo de un veterano de la República. 

  Ha contratado a un corresponsal que se mueve en la semi-clandestinidad, firma con el seudónimo de Mario Zapata y envía sus textos por correo. Era el periodista, tabién republicano, después emigrado a México, Antonio Pérez García.

  Aymamí cavila durante días a medida que se perfila un desenlace fatal. Conversa con directivos y redactores, para escoger las palabras exactas que resuman el momento. Se decide por un titular: “Asco mundial”.

  La sentencia de muerte por fusilamiento se cumple en Burgos, Barcelona y Hoyo de Manzanares (Madrid), en la mañana del sábado 27 de septiembre. Todavía es madrugada en México.

  La noticia aparece primero en los vespertinos de la capital mexicana. La frase escogida para El Día se la lleva su propio diario de la tarde, Crucero. 

  México no tiene relaciones diplomáticas con España. Al contrario, reconoce a una simbólica embajada de la República.

  Pero el presidente Luis Echeverría rompe los escasos vínculos bilaterales con Madrid. Cancela todos los vuelos entre ambos países, cierra la oficina comercial española y la agencia de noticias EFE. Pide que el régimen de Franco sea expulsado de la ONU.

  Cuando en octubre Franco enferma de gripa, a sus 82 años, las redacciones mexicanas, como las de muchas partes del mundo, entran en alerta.


Prensa, censura y estruendo


  El cardiólogo José Luis Palma Gámiz era el más joven del equipo médico. En su testimonio (El paciente de El Pardo, Ed Rey Lear, Madrid, 2004), revela conflictos subyacentes en la larga agonía del caudillo:

  “El miedo al futuro de la clase política del franquismo terminó inoculando y traduciéndose en otro miedo: el temor al presente implacable que cada uno de los médicos que atendían a Franco sentía en su interior, ante la sola idea de que fuera a él a quien se le muriera el general.

  “Sólo el miedo es capaz de explicar, nunca de justificar, el silencio que se impuso a los médicos que atendieron a Franco desde los primeros días de su enfermedad”.

  El propio Franco se negaba a difundir su estado de salud, recuerda Palma. Pero sus colegas de especialidad alegaban que el jefe de Estado podía morir en cualquier momento. “No estábamos dispuestos a hacernos cómplices de los oscuros intereses de algunos, ocultando por más días lo que tenía que ser del conocimiento general”.

  Por fin hay un parte del equipo médico y luego otros, eso sí, rebuscados y cuidadosos hasta el extremo. Enmedio de guardias de 24 horas, la agencia española Europa Press y la France Presse tienen fuentes que les permiten estar en punta en la cobertura de prensa.

  Palma confirma que fue el yerno de Franco, Cristóbal Martínez-Bordiú, el autor de las fotos que cimbraron a España y recorrieron el mundo, nueve años después. Las que mostraron al que fuera el implacable jefe de un régimen dictatorial convertido en poco menos que un cadáver, intubado, rodeado de sondas y aparatos. Las fotos que provocaron una amplia polémica en la prensa, como acaba de registrar la Televisión Española.



Portada de La Revista, con la imagen de Franco en agonía, publicada en octubre de 1984


  Al final de una larga lista de ataques que estremecen durante semanas ese organismo colapsado, Franco está muerto a las 2:40, recuerda el cardiólogo. 

  A las 4:58 circula un breve pero contundente despacho de Europa Press: “Franco ha muerto”. Queda registrada como hora de la muerte las 5:25. A las 10 de la mañana el jefe de gobierno, Carlos Arias Navarro, hace el anuncio oficial.

  En México, Aymamí ha cavilado de nuevo durante semanas para escoger el titular y la imagen que llevará la portada de El Día cuando llegue el momento.

  Se inclina por el futuro: "Democracia, clama España tras la muerte del dictador". Y escoge de síntesis histórica una imagen: el encuentro con Hitler en la localidad francesa de Hendaya, fronteriza con España, el 23 de octubre de 1940. Un Franco sonriente levanta el brazo derecho, en el saludo nazi. 



Dossier sobre Franco en El Día de México, 21 de noviembre de 1975. Consultado en la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda, Ciudad de México