lunes, 26 de junio de 2023

Desinterés, desconfianza y otros retos del periodismo digital

 


  El interés por las noticias ha caído en un importante sector de consumidores de información en los últimos años, según el más reciente sondeo Digital News Report (DNR), que elabora desde hace una década el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford.

  La edición 2023 del informe incluyó datos de seis continentes y 46 mercados, con más de 93 mil encuestados. Las gráficas son originales del DNR.






  En ese universo, el interés por consumir noticias se redujo del 63 por ciento en 2017 al 51 por ciento en 2022, según el informe. Menos de la mitad de los encuestados (47 por ciento) dicen estar muy o extremadamente interesados en las noticias. En 2015 era el 67 por ciento.

  Sin embargo, el estudio encontró que ha crecido lo que llama “evasión selectiva”, es decir, la de quienes evitan las noticias sólo por ciertos periodos.

  Quienes decidieron evitar las noticias se quejan de la saturación de temas (covid-19, política) o de un efecto negativo en su estado de ánimo, se sienten abrumados con la cantidad o no tienen confianza en las informaciones.

  Este cambio de actitud de quienes eran habituales de periódicos o noticieros y ahora se alejan de esas fuentes, fue el principal hallazgo del informe del año pasado.

  Ese descubrimiento de 2022 provocó “un potente debate en torno a la naturaleza exacta de la evasión de noticias y este año hemos explorado más a fondo esta cuestión y, también, qué se puede hacer para abordarla”, dice el DNR.

  El informe reconoce que no hay una respuesta sencilla al fenómeno, pero sugiere que pudieran servir “los enfoques menos sensacionalistas, menos negativos y más explicativos, especialmente para quienes tienen escaso interés en las noticias”.

  Entre quienes consumen reportes periodísticos, la confianza en lo que leen, escuchan o ven también se ha reducido, según el estudio. En promedio, cuatro de cada diez personas confían en la mayoría de las noticias la mayor parte del tiempo.

  El público de Finlandia es el que más confianza tiene en sus medios (69 por ciento), en contraste con el de Grecia (19 por ciento). En México el indicador pasó de 49 por ciento en 2017 a 36 por ciento en 2023.







  Las grandes conmociones recientes, como la pandemia y la guerra en Ucrania, aceleraron los cambios hacia entornos mediáticos más digitales y móviles, con nuevos modelos de negocios, distintos tipos de narración y nuevas formas de distribución. El ingrediente principal es la innovación, la flexibilidad y un enfoque en las audiencias.

  El informe encontró que baja más aún la preferencia de los consumidores por iniciar su recorrido informativo en sitios web, portales noticiosos o aplicaciones de marcas periodísticas. Sólo lo hace el 22 por ciento de los encuestados en todos los mercados, un 10 por ciento menos que hace cinco años. La mayoría opta por las redes sociales, los motores de búsqueda o agregadores.

  El pago de suscripciones a medios noticiosos digitales aún se concentra en los países más desarrollados. El promedio en ese universo se mantiene en 17 por ciento por segundo año consecutivo, lo cual, plantea el informe, abre la pregunta de si la tendencia ya llegó al pico y entra en una fase de estabilidad. 

  El promedio de edad del suscriptor digital es de cerca de 50 años. Aún es un reto persuadir a los jóvenes que paguen. La principal tajada de las suscripciones digitales se concentra en pocos medios nacionales.

  La industria se sigue cimbrando con recortes de gastos, despidos de periodistas y reducción o cierre de ediciones impresas, por una mezcla de alza de costos y caída de publicidad mayores a lo previsto. El impacto también ha llegado a nativos digitales. En los últimos meses fueron notables los cierres sorpresivos de cabeceras importantes e innovadoras como BuzzFeed News y Vice Media.

  Facebook es aún una de las redes más empleadas, pero su protagonismo como referente informativo disminuye, a medida que reduce su tráfico de noticias, mientras crece la influencia de las plataformas audiovisuales. TikTok llega al 44 por ciento de las personas de 18 a 24 años en todos los mercados, con preponderancia en América Latina.





  La participación en debates en redes ha disminuido, después de una etapa de alta concurrencia (2016-2019). Ahora “una minoría de usuarios activos hacen la mayor parte del ruido”.

  Aumenta la cantidad de consumidores que se queja de contenido falso o engañoso en las redes (sólo sobre cambio climático, 35 por ciento en Estados Unidos). La proporción de consumidores que siente preocupación por distinguir entre falso y verdadero en las noticias online llegó a 56 por ciento en todos los mercados, dos puntos más que el año anterior.





  Crece el consumo de video noticioso, que requiere una mayor inversión de los medios, pero con rédito escaso en tráfico o ingresos. Disminuye el consumo de medios tradicionales, como la televisión y la prensa escrita, pero eso no se traduce en un aumento proporcional en los medios digitales.
















domingo, 11 de junio de 2023

Diplomacia mexicana a la hora del cambio

 




Quien remplace al ahora precandidato presidencial Marcelo Ebrard encontrará a la cancillería de México con serias debilidades.




Marcelo Ebrard anuncia su renuncia a la cancillería, para buscar la candidatura presidencial en México, el 6 de junio de 2023. Foto de la cuenta de Twitter @m_ebrard



  Cierto es que la política exterior la dirige el presidente, por mandato constitucional. Pero es igualmente cierto que quien encabeza la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) tiene la obligación de ofrecer a su jefe el menú de las mejores opciones.

  Ya son habituales en la conferencia mañanera de Andrés Manuel López Obrador los anuncios de política exterior que parecen espontáneos o mal planeados, lejos de la discreción a la que obliga la reciprocidad con otros Estados.

  Es posible, entonces, que la principal tarea del futuro o futura canciller sea disponer de la mayor capacidad disuasiva ante el mandatario, para persuadirlo de construir una política exterior para el último tramo de la administración. 

  Por la vía de los hechos, México aceptó ante Estados Unidos  la condición de “tercer país seguro” para migrantes, en distintas etapas y modalidades (“Quédate en México”, Título 42, Título 8).

  También asumió la función de vigilante adelantado de la frontera sur estadunidense. Una muralla de fuerzas combinadas de la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración se desplegó en el sureste mexicano para sofocar el flujo migratorio.

 



Efectivos de la Guardia Nacional, el Instituto Nacional de Migración y la Policía Estatal detienen a migrantes indocumentados en Tlaxcala. Informe y foto de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el 7 de marzo de 2023


Ambas decisiones ocurrieron sin compensación de ningún tipo. México simplemente acató los requerimientos de Washington.

  En contraste, el presidente ha empleado su tribuna diaria para agitar en contra de agencias estadunidenses, del Departamento de Estado para abajo, aunque sin tocar la figura del jefe de la Casa Blanca, Trump o Biden.

  Por diversas causas, y en distintos grados de intensidad, surgieron conflictos innecesarios en este sexenio con  Panamá, Perú, la Comunidad del Caribe, España y Austria.

  La iniciativa multilateral de mayores pretensiones, una propuesta de paz para la guerra en Ucrania, fracasó antes de que los protagonistas la tomaran en serio.

  El plan pasó por dos versiones distintas en público, la del presidente y la del canciller, y nunca llegó a la negociación real entre las partes ni entre los propuestos mediadores.

  México ya perdió al hilo cuatro candidaturas a organismos internacionales: la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI, 2021)), la Organización Mundial de Comercio (OMC, 2021), la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2022) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2022).

  Las propuestas mexicanas eran de profesionales con reconocida trayectoria y talento, pero naufragaron entre la improvisación y la falta de un efectivo despliegue diplomático.

  Otra parte del talento, activo histórico en la SRE, está desaprovechado por una causa distinta: el abuso en las designaciones discrecionales. En este sexenio ha sido mayor que otras veces el desplazamiento del Servicio Exterior, en particular en América Latina y el Caribe.

  Al negarse a entregar la presidencia pro tempore, México mantiene anulada en la práctica a la Alianza del Pacífico.

  Con la idea de desaparecer la Organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno mexicano ha tomado la ruta de menospreciar el trabajo de la entidad hemisférica. La táctica tiene saldos perniciosos, como restarle peso a condenas al régimen de Daniel Ortega o los ataques de López Obrador a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

  El presidente mexicano desestima la participación en foros internacionales. Rehusó asistir a la IX Cumbre de las Américas, donde pudo haber hecho resonar la voz del país en defensa de numerosos reclamos regionales ante Estados Unidos, incluso para protestar por lo que él mismo adujo para su ausencia: la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela en la cita.

  Tampoco ha participado en las reuniones presenciales del Grupo de los 20, donde México tiene un lugar y el mandatario puede encontrarse con sus colegas en los márgenes del encuentro. Era un típico escenario para negociar un proyecto como el plan de paz para Ucrania.

  López Obrador prefiere tratar por carta los asuntos que le importan, aunque mensajes suyos a líderes de Austria, China, España o Israel no han tenido respuesta conocida ni resultados.

 



martes, 30 de mayo de 2023

Cuba y su barrera interna



  La dirigencia cubana acaba de citar nuevos ejemplos de cómo una especie de barrera interna frena la reforma económica, incluso en puntos entre los más aceptados y urgentes.

  En el VI Pleno del Comité Central (CC) del Partido Comunista de Cuba (PCC), la semana pasada, el viceprimer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil, informó sobre la ejecución de la reforma.

  Dijo que de los 201 “Lineamientos” aprobados por el VIII Congreso  partidario para 2021-2026, había 13 sin avance y 67 con “avance bajo”. Entre ambas categorías hacían un 40 por ciento del conjunto de compromisos.



Alejandro Gil, viceprimer ministro y ministro de Economía, ante el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el 23 de mayo de 2023. Foto PL


  Los de ningún avance prevén, entre otras metas, un mercado interno de insumos agrícolas, la reducción de tierras ociosas, la recuperación de la industria azucarera incluso con capital extranjero, el mantenimiento y aumento de capacidad de la generación eléctrica, la modernización de puertos y el desarrollo de la flota mercante.





  Antes de ese Congreso, hace cinco años, el balance ya era parecido, con los componentes que tenía la reforma en ese momento. El CC concluyó en enero de 2018 que la marcha del proyecto había tenido tres años de “alto ritmo” (2011-2014), luego se había reducido por la “complejidad de las medidas”, “errores” de ejecución y falta de financiamiento y que en el periodo 2016-2017 la línea fue “perfeccionar lo logrado”.

  Es decir que la lentitud o la parálisis de la apertura no es novedad en un plan que ya lleva más de una década.

  “Estamos a mitad de camino, pero no andamos bien; hay que cerrar filas y apurar el paso”, reconoció Gil. 

  Hace cinco años el CC señaló que la comisión que entonces existía para operar la reforma “no siempre (…) logró involucrar a los órganos, organismos, organizaciones y entidades para que desde la base fueran capaces de orientar, capacitar, apoyar, controlar y rendir cuentas de su gestión”.

  Antes como ahora una fuerza invisible, esa barrera interna sin rostro pero con poder, ha reunido negligencia, omisión o franca resistencia a los cambios.

  Al día siguiente de la intervención de Gil, esta vez en una reunión preparatoria de la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, legislativo), el presidente Miguel Díaz-Canel deploró la cerrada resistencia de sus funcionarios para tramitar proyectos de inversión extranjera.



El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en la ANPP, el 24 de mayo de 2023. Foto Granma


   En la versión del discurso, Granma citó al mandatario: “…tenemos que despojarnos del inmovilismo que hemos visto en diferentes organismos e instituciones del país para hacer avanzar proyectos de inversión extranjera (…) en las visitas realizadas al exterior, cuando nos reunimos con nuestros funcionarios y diplomáticos, una de las quejas recurrentes es la pasividad, la demora y hasta la indiferencia de instituciones y organismos para responder a intereses de cooperación e inversión con nuestro país.

  “‘¿Cómo un país bloqueado en las condiciones que opera nuestra economía se puede dar esos lujos?’, se cuestionó el Jefe de Estado, y añadió que se exigirá responsabilidad en aquellos lugares donde veamos esta indolencia”.

  Hace siete años el jefe de Estado era Raúl Castro y el problema era el mismo: “Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador”, dijo a la ANPP, el 27 de diciembre de 2016.




          Raúl Castro en la ANPP, el 27 de diciembre de 2016. Foto Cubadebate


  “Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea", agregó Raúl y concluyó:

  “Para avanzar resueltamente en esta dirección debemos despojarnos de falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado, así lo recoge nuestra Constitución y lo mantendrá, pero no debemos cogerle miedo y ponerle trabas a lo que podemos hacer en el marco de las leyes vigentes.  Ello requiere, en primer lugar, asegurar la preparación y capacitación sistemática de los cuadros y especialistas que negocian, así como profundizar en las deficiencias y errores cometidos en el pasado para nunca más repetirlos”. 

jueves, 27 de abril de 2023

Cuba: el mito y el desencanto



   Versión de mis palabras en la presentación del libro El mito y el desencanto. Literatura y poder en la Cuba revolucionaria (Ariel, 2022), de Andrés Ordóñez. Fiesta del Libro y la Rosa, UNAM, 23 de abril de 2023 


  Diplomático y escritor, Andrés Ordóñez pertenece a esa tradición de la cual él mismo se ha ocupado en Devoradores de ciudades, cuatro intelectuales en la diplomacia mexicana (Cal y Arena, 2002), en la cual desmenuza la trayectoria de Isidro Fabela, Federico Gamboa, Octavio Paz y Alfonso Reyes.

  El autor ha observado con cuidado la política, la vida cultural y la historia de los lugares en los que ha servido, lo cual demuestra en El mito y el desencanto. Literatura y poder en la Cuba revolucionaria (Ariel, 2022), una obra rica en reflexiones, en hipótesis y en provocaciones, todo a la vez. 

  Es una obra que lanza una mirada panorámica sobre la Cuba contemporánea, con incursiones transversales en distintos planos, lo que lleva constantemente al contraste de escenarios.   

  “La permanencia de Cuba en la Corona española hasta los últimos años del sigo XIX”, dice el autor, “marcó un desfasamiento en la construcción del discurso de identidad”, respecto del resto de las naciones hispanoamericanas. A la “carencia de mitos fundacionales” sigue la “constante de mitos que compensan esa carencia”.

  Ordóñez cita entre esas formulaciones, esos “mitos compensatorios”, los de la “revolución inconclusa”, que “asumió como inacabado el proceso de independencia” por la intervención de Estados Unidos a principios del siglo XX y el del “mesianismo del líder carismático”, encarnado en el héroe nacional José Martí, nociones que se extienden a la revolución de 1959 y a la figura de Fidel Castro.





  Con esta idea que va y viene a lo largo del libro, Ordóñez explora tramos de la literatura cubana contemporánea y los giros políticos del gobierno pos-revolucionario, para buscar los puntos de contacto, a veces más consistentes de lo que pudieran parecer a primera vista.

   Entre los momentos que condensan el cruce de tendencias en el imaginario, la creación literaria y la política, el autor recuerda la riqueza del debate intelectual de los primeros años después del triunfo de la revolución, en el que  se perfilan las corrientes favorables a la libre creación frente a la del realismo socialista, de inspiración soviética y que finalmente se impuso. Nunca como un decreto o una ordenanza escrita, sino por la vía de los hechos.

  Cita como los componentes de ese proceso de construcción de la política cultural el famoso y debatido discurso de Fidel Castro de 1961, Palabras a los intelectuales (“Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada”); el caso del poeta Heberto Padilla (señalado de “contrarrevolucionario”, detenido en 1971 y exhibido en una autocrítica de corte estaliniano) y el periodo de censura, discriminación y homofobia conocido como “Quinquenio gris” (1971-1975). “La intolerancia ideológica determinaria la marginación de numerosos creadores e intelectuales”, apunta el autor.

  Un segundo momento significativo, dice Ordóñez, fue la intervención militar de Cuba en Angola, que culminó con la victoria de ambos aliados frente a la Sudáfrica del apartheid.

Un general y diplomáticos cubanos se sentaron en la misma mesa que Estados Unidos para firmar la paz en el cono sur africano. “Por primera vez un país en desarrollo dialogaba en posición de potencia”.

  Pero era diciembre de 1988. En la URSS ya no había perestroika, sino caos, habían estallado el separatismo y el nacionalismo y las consignas antisoviéticas cruzaban el vasto territorio de la Unión. El momento protagónico para Cuba surgió en un entorno gravísimo, que a los pocos años desembocaría en la crisis postsoviética o “periodo especial”.

  El tercer momento de mayor fuerza simbólica, dice Ordóñez, fue el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y otros tres altos jefes militares, por narcotráfico y otros cargos. 

  La acusación y un juicio militar donde los abogados defensores eran de rango inferior al del fiscal y los miembros del tribunal, quedaron sacudidos por una inquietud, señala el autor: “¿Seria posible para alguien una actividad semejante sin el conocimiento de la Seguridad del Estado y por lo tanto a espaldas del primer nivel del mando revolucionario?”

  El desenlace fatal “disparó la alarma y el escepticismo”, fuera de Cuba “tuvo un efecto semejante al del caso Padilla” y “reforzó la tendencia de descrédito suscitada desde” el episodio que hundió al poeta, agrega Ordóñez.

  Concluye que “sumadas, la causa 1/89 (Ochoa), la experiencia de Angola y el periodo especial, impactaron de manera contundente en la conciencia de la población cubana e implicaron para la sociedad una traumática mutación en la percepción de sí misma”.

lunes, 27 de marzo de 2023

Cuba: sociedad crítica y plural




Los resultados oficiales de la elección del domingo 26 de marzo en Cuba confirman una creciente expresión de crítica y pluralismo en la sociedad, aún dentro de los estrechos límites del sistema.

La tendencia es un agudo contraste con la época de resultados apabullantes, cercanos al cien por ciento, que todavía se registraban hace dos décadas.

Con un solo partido legal, sin debate sobre ningún tema, con un único candidato para cada puesto y, por tanto, con una composición de funcionarios electos ya conocida de antemano, las elecciones todavía tienen un mínimo margen para la decisión individual.

A falta de un contraste de opiniones o proyectos entre los candidatos y con todo resuelto meses antes, el gobierno ha convertido estos ejercicios en virtuales referendos.

La propaganda oficial llama a las urnas expresamente para mostrar la adhesión al sistema político y a la dirigencia.

Antes de la jornada electoral, los candidatos suelen visitar las zonas que van a representar en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento unicameral) para hablar con sus potenciales electores e instarlos al voto. Esta vez ese despliegue fue claramente más intenso.

El “voto unido”

Parte de las reacciones de la dirigencia cubana a la crisis post-soviética, a principios de los años noventa, fue un nuevo modelo electoral.

Entre las variantes adoptadas en 1991, en las listas para la ANPP el ciudadano podía votar por uno, por varios o por todos los candidatos de una circunscripción o no hacerlo por ninguno.

Al aproximarse la primera elección bajo ese nuevo modelo, Fidel Castro llamó la atención sobre eso que parecía una rendija para la discrepancia.

En una reunión con candidatos, el 20 de febrero de 1993, Castro instó a evitar que el ciudadano ejerciera esa mínima capacidad de selección y pidió que el voto fuera por igual para todos los aspirantes.

Consideraba que seleccionar a uno sobre otros era injusto con los no elegidos y puso esta parte del proceso también en la balanza referendaria.

“Encontramos la estrategia correcta al plantear que el voto patriota, el voto revolucionario no debía dividirse, que no debía dispersarse y las consecuencias negativas y las injusticias que podía entrañar la dispersión y la división de ese voto. La necesidad del voto unido era evidente”.

En las sucesivas elecciones nacionales, el “voto unido” se volvió tan importante o más que la propia jornada comicial. En el discurso oficial, ir a votar y votar “unido” ha sido la expresión del respaldo al sistema.

En sentido contrario, la abstención o la negativa del voto para algún candidato (el “voto selectivo”) son el estrecho pasillo por el cual un ciudadano puede mostrar algún tipo de inconformidad o discrepancia, con el sistema o con los postulados.

Bajo estas reglas, la atención oficial se centra en la proporción de votantes y la dimensión del “voto unido”.




  

                                    

De acuerdo con los resultados finales, la comparación con las elecciones de hace dos décadas muestra que la abstención ha crecido en poco más de diez veces; el “voto unido” se ha reducido en una quinta parte y el “voto selectivo” creció en más de tres veces.

Hasta 2018 las boletas en blanco y los votos anulados mantenían una tendencia estable y poco significativa, pero en 2023 ambos indicadores tuvieron un notable movimiento.

Comparados con los comicios de 2003, esta vez las boletas en blanco se duplicaron y las anuladas aumentaron en más de tres veces.

El “voto unido”, equivalente al apoyo explícito al sistema, llegó a cuatro millones 014 mil 644 votantes (49 por ciento de los electores; 65 por ciento de los votantes).

Quienes desoyeron de alguna forma el llamado oficial (por abstención, voto “selectivo”, blanco o nulo) fueron un poco más: cuatro millones 114 mil 677 (50 por ciento de los electores; 66 por ciento de los votantes).

Siempre según el informe oficial, el candidato más votado fue el médico ginecobstetra de Camagüey Gastón Idel Martínez Pérez, de 59 años, con 97.54 por ciento de votos.

El menos votado fue el primer secretario del Partido Comunista de Cuba en esa misma provincia, Federico Hernández Hernández, de 52 años, con 61.52 por ciento de votos.

La provincia con más concurrencia a las urnas fue Ciego de Ávila (86.14 por ciento); la más abstencionista, Holguín (abstención de 27.2). La mayor proporción de “voto unido” fue en Las Tunas (76.20) y la de más “voto selectivo” fue La Habana (31.55)

El grado de participación electoral en Cuba se compara muy favorablemente con el resto de América Latina, pero ya es claro su contraste con la era del casi cien por ciento.

Estas fueron, además, las primeras elecciones nacionales después de las protestas populares que arrancaron en julio de 2021 y que arrojaron más de mil detenidos y cientos de procesados y sentenciados a penas de hasta 30 años de cárcel.

Son diferentes muestras de la crítica y el pluralismo de la sociedad cubana realmente existente.


Este artículo y la tabla fueron actualizados con la información definitiva oficial, publicada el 31 de enero de 2023 en la edición impresa de Granma


domingo, 12 de marzo de 2023

¿Invasión o alianza? Qué piensan los militares de EU

 



Lejos de la estridencia verbal en ambos lados del río Bravo, sobre si habrá o no una invasión del norte para frenar el narcotráfico y la violencia en la frontera con México, los militares en Estados Unidos miran el fenómeno con un enfoque distinto.

  Con otros miembros del alto mando, el general Glen D. VanHerck, jefe del Comando Norte, participó el pasado 8 de marzo en una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.



El general Glen D. VanHerck, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, en la audiencia en el Congreso el 8 de marzo de 2023. Imagen tomada de la transmisión en vivo


  VanHerck describió la situación mundial como la más complicada y potencialmente peligrosa de la posguerra fría, en la cual consideró a China y Rusia como las principales amenazas para Estados Unidos, seguidos de Irán y Corea del Norte.

  Sólo después de esos focos rojos, VanHerck ubicó al crimen organizado trasnacional en México y el hemisferio occidental.

  La situación en la frontera “es un asunto de seguridad nacional”, dijo, y subrayó la capacidad táctica de los cárteles para emplear explosivos improvisados y drones contra las fuerzas armadas mexicanas. Pero resaltó que el narcotráfico y la violencia asociada son un fenómeno trasnacional y no puede limitarse al análisis local.




La representante demócrata por Texas, Veronica Escobar, pregunta por la situación de la frontera con México en la audiencia en el Congreso el 8 de marzo de 2023. Imagen tomada de la transmisión en vivo


  El jefe del Comando Norte ratificó el compromiso de profundizar la “fuerte asociación” con los militares mexicanos. Más aún: dijo que cultivará esos vínculos para frustrar “los intentos de China y Rusia para dividir a nuestros países”.

  VanHerck elogió el desempeño de las secretarías mexicanas de Defensa y Marina por su “profesionalismo y resiliencia”. Destacó el esfuerzo de esos cuerpos por migrar sus recursos técnicos hacia un parque de mayor interacción operativa con sus similares de Estados Unidos y aliados.

  Es el caso del interés de Estados Unidos en la desintegración de la flota de cerca de una treintena de helicópteros rusos MI-17, que México adquirió a partir de los años noventa, para remplazarlos por aparatos occidentales.

  En la misma sesión, la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, expuso que su mando está a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencias-Sur (JIATF-S), encargada de detectar y seguir el trasiego de drogas por mar y aire desde el sur del hemisferio hacia Estados Unidos.



La generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, en la audiencia en el Congreso el 8 de marzo de 2023. Imagen tomada de la transmisión en vivo


  Reportó que en el año fiscal octubre 2021-septiembre 2022, esa fuerza ayudó a frustrar 371 intentos de tráfico, casi uno diario, lo que derivó en la incautación de droga por más de 7 mil millones de dólares, con la participación de fuerzas de seguridad de la región. 

  De acuerdo con su visión estratégica, a los militares estadunidenses les inquieta, dijo Richardson, el crecimiento del comercio y la inversión de China en la zona (450 mil millones de dólares en 2022) y la presencia del gigante asiático en infraestructura crítica, como puertos, ciberespacio, telecomunicaciones y servicio aéreo. A Rusia la considera una “aguda amenaza” por su presencia política y militar, en particular en Nicaragua y Venezuela.

  En esencia, el pensamiento militar estadunidense privilegia la contención de China y Rusia, para lo cual requiere la alianza con fuerzas armadas de la región, en primer lugar las de México. Nada que ver con invasiones, al menos al estilo del siglo pasado. 




Audiencia en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el 8 de marzo de 2023