martes, 22 de julio de 2025

Trump, Maduro: la prisión como arma, el petróleo en disputa

 



Como episodio de la Guerra Fría, Estados Unidos, Venezuela y El Salvador negociaron un canje de presos con apoyo del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el Vaticano y el cardenal salvadoreño Gregorio Chávez, según la información disponible.

  Pero esta vez la mayoría de los afectados no eran activistas, políticos o espías, como hace más de tres décadas, sino centenares de personas comunes.



Migrantes venezolanos presos en El Salvador, liberados en el canje, al llegar a Caracas. Foto Ap


  ¿Qué realidades muestra este caso? Hasta ahora, por lo menos estas:

   1 El péndulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela vuelve al extremo pragmático: 

  -Regresan a su país 252 venezolanos migrantes, detenidos en Estados Unidos y deportados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), en El Salvador. 

  -Regresan también siete menores venezolanos, separados de sus padres, quienes habían sido deportados por Estados Unidos.

  -Vuelven a Estados Unidos diez hombres de doble nacionalidad o extranjeros residentes permanentes en ese país, que estaban presos en Venezuela



Ex presos en cárceles venezolanas, liberados en el canje. Foto Departamento de Estado de  Estados Unidos



  La negociación se impone de nuevo, en contraste con el radicalismo dentro de la administración Trump, que anima la hostilidad frontal contra el régimen de Nicolás Maduro.

  The New York Times citó fuentes de la negociación para reportar que el trato estuvo estancado, en parte porque dos diferentes funcionarios estadunidenses hicieron ofertas distintas a los venezolanos.

  Richard Grenell, enviado especial de Trump para misiones especiales, había logrado en enero pasado la liberación de seis presos estadunidenses y el compromiso de que Venezuela repatriara migrantes. 

  El secretario de Estado, Marco Rubio, del ala radical, rechazó la interpretación de que había un reconocimiento de Maduro y en cambio dijo que Estados Unidos tenía “muchas opciones para infligir un grave daño” a Venezuela.

  2 Trump podía, por supuesto, presionar a Nayib Bukele para que liberara a prisioneros de la mayor cárcel del continente, contra la versión de la Casa Blanca de que esa opción era imposible.

  Al aceptar a los venezolanos, el presidente salvadoreño había echado combustible en la imagen incendiaria construida por Trump, que equipara migrantes/delincuencia/máximo castigo.

   3 Quedan en entredicho las causas de reclusión tanto de venezolanos como de estadunidenses. La mayoría de los migrantes que estaban en el CECOT no tenían ningún antecedente penal. Su internamiento y permanencia indefinida en un tercer país nunca tuvo una base legal y su expulsión de Estados Unidos se basó en una ley del siglo XVIII.

  Los extranjeros presos en Venezuela fueron acusados de “delitos graves contra la paz”, dijo la cancillería venezolana. Familiares y defensores han alegado durante meses, en cambio, circunstancias de viaje lícitas de los ahora excarcelados. 

  La organización de observación judicial Foro Penal había reportado decenas de presos extranjeros o de doble nacionalidad, capturados en el último año y medio, como una actividad sistemática en Venezuela.

  También fueron excarcelados decenas de opositores venezolanos bajo “medidas alternativas” a la prisión, informó la cancillería. Acusados de delitos comunes, fueron detenidos sobre todo después de las elecciones de julio de 2024, de las que nunca hubo resultados oficiales precisos, pero permitieron la permanencia de Maduro en el poder.



Williams Dávila, uno de los opositores venezolanos excarcelados. Foto tomada de la cuenta de X @ieWilliamDavila


  Los encarcelamientos en todo este caso han servido como recurso en la mesa de negociaciones: la prisión como herramienta política.

  4 Queda pendiente el futuro del negocio petrolero entre Estados Unidos y Venezuela.

  Grenell había logrado que Trump prolongara la licencia de la estadunidense Chevron en Venezuela, en lo cual fue notorio el interés del magnate petrolero Harry Sargeant III.

 Pero el permiso expiró en mayo pasado. Ahora, en una señal ambigua, Trump autorizó que la empresa conserve bienes y personal en Venezuela, aunque ya no pueda trabajar.

  La estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ha logrado recuperar su producción de crudo, al acercarse al millón de barriles diarios, apenas un tercio de sus resultados históricos, pero mucho más que los cientos de miles que bombeaba hace unos tres años.

  El negocio sale afectado por el castigo al precio de un producto obligado a operar fuera del mercado tradicional. Pero una consecuencia estratégica es que, para sortear las sanciones estadunidense, Pdvsa ha recurrido al mercado y a proveedores chinos.

  Como dice el economista Luis Vicente León: “Estados Unidos está entregando la mina de petróleo más grande del mundo, que es Venezuela, a su principal adversario internacional”

   Persiste, además, el caso Citgo, la cadena de refinerías, almacenes y estaciones de servicio en Estados Unidos, propiedad de Pdvsa, que Trump en su primer mandato entregó a un grupo de la oposición venezolana. 

  Empresas expropiadas y tenedores de bonos venezolanos ven ahora la ocasión para cobrar facturas mediante la subasta de Citgo, que aún está en tribunales.  

  Otro teatro de operaciones para el conflicto entre pragmáticos y radicales. 



sábado, 21 de junio de 2025

México: las horas bajas de su diplomacia

 



                                                     Cancillería mexicana 





Cónsules generales 


  Año y medio después, en la conferencia mañanera del pasado viernes 20 de junio, consultada sobre sus candidatos a cónsules generales, que había enviado al Senado, Sheinbaum expuso su fórmula: “Se abrió no una convocatoria abierta, pero sí a personas que quisieran participar, además de los que son parte del Servicio Exterior Mexicano (SEM)”.



              Gilberto Bosques y Vicente Sánchez Gavito, embajadores de México 




Alfonso García Robles, embajador de México 


 

El personal de carrera, que ha invertido años de estudio y trabajo, y tiene que esperar décadas para llegar a las primeras filas, ahora está marginado, igual que diplomáticos experimentados. Las plazas son abiertamente para premios o compromisos. Un servicio exterior por el que han pasado Gilberto Bosques, Vicente Sánchez Gavito o Alfonso García Robles, vive ahora sus horas bajas.

sábado, 10 de mayo de 2025

Misterio en Caracas, giro en Venezuela

 



  Cuando gran parte del mundo esperaba un nuevo Papa y Nicolás Maduro iba a firmar en Moscú la mayor alianza entre Rusia y un país latinoamericano, un extraño episodio culminaba en Venezuela. 

  Poco se supo de inmediato sobre el suceso que involucró, al menos, a cuatro gobiernos del continente y derivó en la salida del país de cuatro opositores que estaban varados hacía 14 meses en la embajada argentina en Caracas.



Asilados en la embajada argentina en Caracas: Magalli Meda, Claudia Macero, Pedro Urruchurtu, Humberto Villalobos y Omar González. Foto Comando con  Venezuela


  

Maduro violó el derecho de asilo en ese tiempo. Si el desenlace fue mediante una acción de fuerza, hubo una violación adicional a la inmunidad diplomática.

  Las versiones de los hechos son contradictorias y, hasta ahora, pueden resumirse así:

  -Estados Unidos. Martes 6 de mayo de 2025. El secretario de Estado, Marco Rubio, dice en X que hubo un “exitoso rescate”, tras una “operación precisa” y que todos los “rehenes” estaban en territorio estadunidense. Agradece al “personal” y a “nuestros socios” que intervinieron.

  -Argentina. Martes 6. En un comunicado, la Oficina del Presidente Javier Milei dice que por una “exitosa operación” (…) “los cinco (sic) venezolanos refugiados” (…) fueron “extraídos exitosamente de Caracas y trasladados a suelo estadounidense”. Agradece “a todos los involucrados y especialmente” a Rubio. El gobierno agradece “los esfuerzos realizados para garantizar la seguridad y el bienestar” de los ocupantes de la misión.

  -Brasil. Miércoles 7. En una nota oficial, la cancillería, que estaba a cargo de los intereses argentinos desde agosto de 2024,  dice que “tuvo conocimiento, en la noche de ayer, de la salida” de los opositores. Que “realizó gestiones cotidianas ante el gobierno venezolano para asegurar que se atendieran las necesidades básicas” en la sede. Que buscó soluciones por vías diplomáticas desde abril de 2024. Que hizo “numerosas gestiones, al más alto nivel” para obtener salvoconductos, pero fueron desatendidas. Que “el anuncio de la salida pone fin a este episodio”.

  -Venezuela. Miércoles 7. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, dice en su programa semanal de televisión que hubo una “negociación” para que salieran los opositores y que incluyó el viaje a Bogotá, el lunes 5, de Corina Parisca, madre de la ex candidata presidencial, María Corina Machado. Informa que una de las asiladas originales, Claudia Macero, había salido en agosto de 2024.

  -Oposición. Miércoles 7. El Comando con Venezuela, de Machado, dice que los asilados “han llegado sanos y salvos a suelo estadunidense”.

  Jueves 8. En una entrevista por internet, Machado dice que fue una “operación ejecutada a la perfección”. Confirma que su madre salió del país y que Macero se había ido de la embajada el año pasado.



La bandera de Brasil ondea en la sede de la embajada de Argentina en Caracas. Foto tomada de www.bbc.com



  El abanico de relatos sólo coincide en un punto: los opositores están fuera de la embajada, que, hasta el momento de los hechos, era un lugar sumamente vigilado.

  El 20 de marzo de 2024, seis integrantes del primer círculo de Machado, perseguidos por Maduro, entraron a la embajada a pedir asilo. Uno del grupo, Fernando Martínez Mottola, salió en diciembre de ese año y murió en febrero pasado. Con la ahora confirmada salida de Macero, quedaron cuatro.

  El caso entró desde el principio en una imparable espiral de conflicto. Maduro rehusó reconocer el asilo, Milei retiró a su personal diplomátco y las fuerzas de seguridad venezolanas montaron un cerco al edificio. Los asilados se quejaron de cortes en los servicios básicos.

  Paradójicamente, fue en Caracas donde, en 1954, la Organización de Estados Americanos suscribió la vigente Convención sobre Asilo Diplomático, que prevé claramente que  es el Estado asilante el que califica cada caso.

  Maduro violó la Convención y el derecho de asilo al negarse a reconocer el beneficio ya otorgado por Argentina. En el fondo fue la misma decisión que tomó Daniel Noboa, para después ordenar el asalto a la embajada mexicana, el 5 de abril de 2024, y secuestrar al ex vicepresidente Jorge Glas, entonces asilado.

  Encima del atropello al asilo se produjo un giro inesperado en el caso -acción de fuerza o negociación-, que ahora permite que Argentina pueda remontar la situación en su embajada; que Brasil se quite un fardo de encima y que Venezuela liquide un foco de tensión que parecía irresoluble. 

  Al mismo tiempo, Estados Unidos sugiere que ejecutó una acción de fuerza en el país que acaba de suscribir con Rusia un pacto estratégico, con garantías mutuas de defensa, como parte de “la seguridad regional y mundial”.


domingo, 13 de abril de 2025

Celac: frenos, bloques, divisiones...

 



  Luiz Inacio Lula dice, con énfasis en la voz y en los ademanes, que para enfrentar a Donald Trump hay que unir esfuerzos, porque cada país por su cuenta es débil.

  “Individualmente no somos nada, juntos somos muy fuertes”, dice el presidente brasileño y mira fijamente a su colega mexicana, Claudia Sheinbaum, sentada a su lado, en la cumbre de Tegucigalpa de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el pasado 9 de abril. 

  Esos segundos ilustran el elefante en la sala. El mundo se estremece con un súbito cambio de época y esta región es incapaz de tomar ninguna decisión concertada de ningún tipo para sortear la tormenta.



Luiz Inacio Lula y Claudia Sheinbaum, en primer plano, en la cumbre de la Celac en Tegucigalpa, el 9 de abril de 2025. Imagen tomada de la tranamisión del canal 8 de Honduras



  En realidad era difícil cualquier acuerdo, incluso sobre alguno de los flancos más sensibles como Haití o migración. La región no ha hecho en los últimos años sino acumular conflictos de los más diversos orígenes.


El catálogo


  Nicolás Maduro estuvo ausente de la cumbre y evitó así una  presencia divisiva. Venezuela no tiene relaciones con Paraguay y Perú y las tiene congeladas con Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Uruguay.

  El origen es la maniobra que llevó a Maduro a proclamarse presidente sin exhibir resultados oficiales de la elección de julio de 2024. Colombia y Brasil mantienen la protesta por la misma causa.

  Venezuela tiene abierta, además, sendas disputas con Guyana, por el territorio del Esequibo, y con El Salvador, por la suerte de los migrantes venezolanos recluidos en el campo de concentración, llamado cárcel por Nayib Bukele, otro que con su ausencia evitó pleitos mayores.

  Está vivo, con recurrentes brotes de tensión, el conflicto por límites marinos entre Colombia y Nicaragua, cuyo dictador Daniel Ortega y su “copresidenta” Rosario Murillo, también faltaron a la cita y la salvaron de un factor más de irritación.

  México rompió relaciones con Ecuador desde el asalto a su embajada hace un año y su relación está al más bajo nivel con Perú, tras la detención del ex presidente Pedro Castillo en 2022.

  El argentino Javier Milei fue otro ausente, lo que quizás agradecieron sus colegas, que así se evitaron convivir con cualquier extravagancia del radical de la motosierra.


Presidencia accidentada 


  Sólo 11 de 33 países estuvieron representados al más alto nivel en Tegucigalpa, en el final de la más accidentada presidencia en la corta historia de la Celac.

  Los problemas de la presidenta Xiomara Castro empezaron muy pronto. En marzo de 2024 difundió mensajes en nombre de la Celac, sucesivamente de:

  -condena a la invasión israelí de Gaza y al “terrorismo en cualquiera de sus formas”

 (contra lo afines a Israel, que querían mencionar a Hamas)

  -felicitación al presidente ruso Vladimir Putin por su “convincente victoria” electoral (de obvia polémica)

  -llamado a la acción en la crisis en Haití y contra una “intervención militar” 

(cuando la Celac ya había respaldado la misión internacional solicitada por el gobierno haitiano, encabezada por Kenia y respaldada por el Consejo de Seguridad)

  Todo provocó, en los hechos, la formación de un bloque opositor a Castro. En un comunicado conjunto, Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay rechazaron esos pronunciamientos.

  El asalto a la embajada mexicana en Quito, en abril de 2024, llevó a una reunión virtual de jefes de Estado y de gobierno, con sólo diez mandatarios.

  Castro anunció un “Proyecto de comunicado especial”, de condena a la agresión y para que una comisión verificara la salud del ex vicepresidente Jorge Glas, cuyo secuestro por las fuerzas ecuatorianas era parte del conflicto.

  Pero nunca hubo constancia de la aprobación del documento ni acción de ningún tipo. En la práctica la región quedó indiferente ante una gravísima violación a la inmunidad diplomática.

  La cumbre de Tegucigalpa terminó con una escueta declaración de ocho puntos de generalidades. Castro inventó la expresión “consenso suficiente” para eludir la realidad: era una mayoría la que aprobaba el resolutivo, con tres en contra (Nicaragua, Paraguay y Perú).

  Lula pidió acabar con la regla del consenso, porque las discrepancias terminaban por paralizar al conjunto. Pero la regla todavía existe y técnicamente ni siquiera los ocho puntos se hubieran podido aprobar.

  Con su asistencia, Sheinbaum marcó distancia con su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien desdeñó el activismo diplomático.

  Pero la presidenta mexicana explicó su asistencia con una de esas expresiones que los líderes pueden pensar pero no tienen por qué hacerlas públicas: “Vamos porque queremos mucho a Xiomara (…) es difícil decir que no, es muy persistente”.





domingo, 9 de marzo de 2025

La OEA en la era Trump

 



  Como todo ahora en el tablero mundial, la elección de secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) pasa por las coordenadas de la era Trump.

  Para suceder a Luis Almagro, el uruguayo alineado con Estados Unidos, que cumplió dos polémicos periodos, había dos candidatos: el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano y su colega surinamés Albert Ramdin.

  Una campaña de ocho meses había puesto a Ramírez Lezcano al alcance de los 18 votos necesarios, pero a última hora se le cayó el apoyo y su gobierno retiró la candidatura.

  “En los últimos días y en forma abrupta e inexplicable el Paraguay fue informado por países amigos de la región, con quienes compartimos un espacio e historia común, que modificaron su compromiso inicial con nuestro país y decidieron no acompañar finalmente la propuesta”, dijo un comunicado de la cancillería el 5 de marzo pasado.

  El aludido era Uruguay. El nuevo presidente, Yamandú Orsi, cambió a favor de Ramdin el voto que había decidido su antecesor, Luis Lacalle. Lo mismo hicieron algunos caribeños, Brasil y Chile se definieron en esa línea y así precipitaron un escenario distinto.

  Ramdin ya fue secretario general adjunto (2005-2010) pero será el primer caribeño que encabece la OEA.



Albert Ramdin, virtual nuevo secretario general de la OEA



  Este giro pudo ocurrir el 28 de febrero pasado en Montevideo, donde Orsi se reunió con sus colegas Luiz Inacio Lula (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Gabriel Boric (Chile). El 4 de marzo, en un comunicado conjunto, esos cuatro gobiernos, más  Bolivia, anunciaron su apoyo al canciller de Surinam.



Yamandú Orsi (Uruguay), Gustavo Petro (Colombia), Luiz Inacio Lula (Brasil) y Gabriel Boric (Chile), en Montevideo, el 28 de fenrero de 2025. Foto tomada de la cuenta de X @petrogustavo


  Pero horas antes de esa reunión, The Miami Herald difundió una declaración en la que Mauricio Claver-Carone, el enviado especial de Trump para América Latina, decía que Washington estaba “altamente escéptico” de la OEA por su ineficiencia y burocratismo y veía “la mejor oportunidad” para que el Caribe dirigiera la organización.

  Es decir que abandonaba a su estrecho aliado, después de que Ramírez Lezcano fue en noviembre a Mar-a-Lago a visitar a Trump, ya presidente electo, se hizo las fotos de rigor y cabildeó sus planes con políticos latinos trumpistas de Florida.

  







El canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano en Mar-a-Lago, con Donald Trump y Elon Musk, en noviembre de 2024. Imágenes difundidas en la cuenta de X @mreparaguay


  Con Andrés Manuel López Obrador, México vaciló entre el desdén por la OEA y la idea de desaparecerla. El 19 de diciembre pasado, Claudia Sheinbaum anunció que apoyaría con Petro a una mujer como secretaria general.

   Al final, la diplomacia mexicana  quedó paralizada. Ni hubo candidatura, ni este gobierno ha dicho qué le interesa -si hay algo- de la OEA y Sheinbaum no fue a la toma de posesión de Orsi, en la línea de ostracismo internacional de su antecesor.

  Tras una llamada telefónica con Boric, el 5 de marzo Sheinbaum anunció de soslayo el voto por Ramdin.

  En la prensa paraguaya y otros medios del continente circulan versiones de que está en camino una especie de incursión en gran escala de China en el hemisferio, por la vieja relación de Surinam con la potencia asiática o por el cónclave de Montevideo.

  Hace unos cuatro años Surinam había llegado al borde del colapso. Salía de la pandemia en recesión, con una deuda galopante, hiperinflación, desplome de la moneda y empobrecimiento masivo.  

  Quien lo salvó fue el Fondo Monetario Internacional, que aplicó un plan de rescate con fuertes restricciones al gasto, y en la práctica remplazó a los financieros chinos que, en efecto, habían actuado como prestamistas de última instancia de la ex colonia neerlandesa.

  Por otro lado, no parece que una entidad de la guerra fría, convulsionada por periódicos conflictos internos, asfixiada en sus finanzas y sin capacidad visible de concertación, represente mayor interés para China, que ya es un fuerte inversor y socio comercial en la región.

  Más bien hay que preguntar si Trump, que abiertamente repudia el multilateralismo y ya trazó sus objetivos en el hemisferio, tiene algún interés y de qué tipo en la OEA. Y, en consecuencia, que significa ahora esta vieja estructura para América Latina.